La agilidad como motor del cambio

Éste era el título del primer Meetup al que asistí hace poco más de un año. Pensé que el tema iba a versar sobre la agilidad laboral, pero realmente se reunían para hablar sobre el Manifiesto por el Desarrollo Ágil de Software. Posteriormente en ese texto descubrí que se escondían máximas que siempre he creído necesarias para la gestión de tareas y dirección de equipos.

Uno de los puntos del Manifiesto Ágil dice: “La simplicidad, o el arte de maximizar la cantidad de trabajo no realizado, es esencial.” y ya sea en el Software o en nuestra oficina, no hacer algo que no hay que hacer y que además nos provocaría tareas innecesarias es casi más importante que hacer lo necesario.

En este artículo voy a describir 4 puntos que entiendo fundamentales para conseguir el éxito ágil en la gestión de los equipos, porque empezar a cambiar nuestro sistema de trabajo y hacerlo más ágil, no sólo nos da orden, control y tiempo, sino que además optimiza la relación con el cliente y la localización de los posibles errores.

Desaprender

Ésta es la primera máxima que quiero contar porque el mayor problema que arrastramos en las empresas es “esto se hace así porque siempre se hizo así”. Olvídalo, el cambio comienza por hacer las cosas sabiendo el por qué y eso obliga a olvidar las tareas aprendidas porque sí. Cuando cuento esto, siempre lo explico con un cuento de Jorge Bucay:

ACTO PRIMERO (En casa de la pareja.) La esposa ha cocinado un hermoso jamón al horno para su marido por primera vez -por primera vez el jamón, no el marido…)

ÉL (lo prueba).- Está exquisito. ¿Para qué le has cortado la punta?

ELLA.- El jamón al horno se hace así.

ÉL.- Eso no es cierto. Yo he comido otros jamones asados y enteros.

ELLA.- Puede ser, pero con la punta cortada se cocina mejor.

Él.- ¡Es ridículo! ¿Por qué?

ELLA (duda).- Mi madre me lo enseñó así.

ÉL.- ¡Vamos a casa de tu madre!

ACTO SEGUNDO (En casa de la madre de ella.)

ELLA.- Mamá, ¿cómo se hace el jamón al horno?

MADRE.- Se adoba, se le corta la punta y se mete en el horno.

ELLA (a ÉL).- ¡¿Has visto?!

ÉL.- Señora, ¿y por qué le corta la punta?

MADRE (duda).- Bueno… El adobo, la cocción… ¡Mi madre me lo enseñó así!

ÉL.- ¡Vamos a casa de la abuela!

ACTO TERCERO (En casa de la abuela de ELLA)

ELLA.- Abuela, ¿cómo se hace el jamón al horno?

ABUELA.- Lo adobo bien, lo dejo reposar tres horas, le corto la punta y lo cocino a horno lento.

MADRE (a ÉL).- ¡¿Has visto?!

ELLA (a ÉL).- ¡¿Has visto?!

ÉL (porfiado).- Abuela, ¿para qué le corta la punta?

ABUELA.- Hombre, le corto la punta ¡para que pueda entrar en el horno! Mi horno es tan pequeño… (Cae el telón.)

Conocer la finalidad exacta de nuestro trabajo

Una vez que aceptamos que tal y como estamos haciendo las cosas podría no ser la mejor manera, hacemos un reseteo y aceptamos que tenemos que empezar desde cero, y para hacerlo bien, conseguir que sea ágil, eficaz y eficiente, tenemos que tener claro qué queremos conseguir. Así de fácil y así de difícil: Conocer cuál es nuestro objetivo, dónde queremos llegar y qué vamos a conseguir con ello.

Analizar nuestros recursos

“Los proyectos se desarrollan en torno a individuos motivados. Hay que darles el entorno y el apoyo que necesitan y confiarles la ejecución del trabajo”.(Manifiesto Ágil).

Ya tenemos claro el destino de nuestro trabajo. Lo siguiente que tenemos que ver es qué recursos tenemos a nuestro alcance y analizar qué nos van a aportar en relación a los RRHH, así como ver el talento y condiciones de nuestro equipo. Hay una frase de Albert Einstein que dice: “todos somos genios, pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil”. Tenemos que tener claro qué habilidades posee nuestro equipo humano, dónde pueden brillar. y qué tecnologías, herramientas pueden hacer que lleguen a alcanzar sus objetivos profesionales.

Realizar un plan de operaciones

“Las mejores arquitecturas, requisitos y diseños emergen de equipos auto-organizados”.(Manifiesto Ágil).

No hay una verdad absoluta de cómo debe de trabajar cada equipo o cada empresa. Con los datos anteriormente mencionados espero que puedas llegar a definir tu sistema de trabajo, a tener claro qué, quién y cómo y sobre todo cómo se unen los quienes.

No hay que olvidar que esto no es un proceso estático porque “los procesos ágiles promueven el desarrollo sostenible. Los promotores, desarrolladores y usuarios debemos ser capaces de mantener un ritmo constante de forma indefinida”,(Manifiesto Ágil)

Empezar a cambiar nuestro sistema de trabajo y hacerlo más ágil, no sólo nos da orden, control y tiempo, sino que además optimiza la relación con el cliente y la localización de los posibles errores ¡A por ello!

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